UN POCO DE HISTORIA
La historia de Cabo Verde está marcada por tres hechos fundamentales: en primer lugar, la llegada de los portugueses cuando las islas estaban completamente deshabitadas; en segundo lugar, la creciente fragilidad del medio ambiente con el transcurso de los siglos, en gran medida debido al impacto y al cultivo excesivo; y, en tercer lugar, su situación geográfica, ya que es el país africano más alejado de su continente y más cerca de América. No sorprende que se haya desarrollado siguiendo unos parámetros diferentes a los del resto de África.
Cuando en el siglo XV los portugueses descubrieron el archipiélago de Cabo Verde, éste se encontraba deshabitado y sin vestigios de ninguna presencia humana anterior a su llegada, aunque la vegetación abundara por todas partes. Al contemplarlas en la actualidad, sorprende imaginar que antaño fueron suficientemente frondosas para permitir que los portugueses regresaran seis años más tarde a São Tiago y fundaran Ribeira Grande (la actual Cidade Velha), donde se establecieron con la finalidad de utilizar la isla como un punto de suministro para el comercio de esclavos. Su naturaleza inhóspita nunca permitió a los portugueses el establecimiento de una colonia con una población creciente y siempre la pobreza dominó la vida de la colonia. Trajeron consigo esclavos del oeste de África para hacer el trabajo duro, y pronto las islas se convirtieron en centro del transporte de esclavos a Europa y América.
La prosperidad también produjo efectos indeseados, como el saqueo a cargo del inglés sir Francis Drake en 1586. Cabo Verde continuó en manos portuguesas y siguió prosperando, pero en 1747 las islas sufrieron la primera de las sequías que les han afectado desde entonces. La situación empeoró con la deforestación y el cultivo excesivo, que destruyeron la vegetación que proporcionaba humedad. Tres severas sequías en los siglos XVIII y XIX provocaron la muerte por inanición de más de cien mil personas; durante estas crisis el gobierno portugués apenas envió ayuda. En el siglo XIX el declive del lucrativo comercio de esclavos supuso otro duro golpe. El esplendor de Cabo Verde se había desvanecido.
En 1832, Charles Darwin hizo escala en el archipiélago, encontrando unas islas áridas y desérticas. En ese período, muchos caboverdianos emigraron a Nueva Inglaterra, un destino popular ya que las ballenas abundaban en las aguas próximas a Cabo Verde, y ya en 1810 balleneros procedentes de Massachusetts y Rhode Island, Estados Unidos, reclutaron a tripulantes en las islas de Brava y Fogo.
A finales del siglo XIX, con la aparición de los transatlánticos, la posición de las islas, cruzadas por varias vías marítimas en el Atlántico, la convirtieron en un lugar ideal para reabastecer a los barcos de combustible (carbón importado), agua y ganado. Sin embargo, prosiguieron las sequías y el gobierno portugués no aportó ayuda alguna. Durante la primera mitad del siglo XX, otros muchos miles de personas murieron de hambre.
A pesar del maltrato que sufrieron de su metrópoli, por su tono de piel más claro, los caboverdianos obtuvieron más facilidades que otras posesiones portuguesas. Una pequeña minoría recibió educación; Cabo Verde fue la primera colonia portuguesa con una escuela de enseñanza superior. En la época de la independencia, la cuarta parte de la población, frente al 5% en la Guinea portuguesa (la actual Guinea-Bissau), estaba alfabetizada.
La educación facilitó el conocimiento de las luchas de emancipación en el continente y los caboverdianos iniciaron un movimiento por la independencia junto a los nativos de Guinea-Bissau. El dictador portugués Salazar no estaba dispuesto a perder sus colonias, así que, desde comienzos de los años sesenta, el pueblo de Cabo Verde y de Guinea-Bissau combatió en una de las guerras más largas de liberación africanas y crearon un movimiento.
Cuando en 1975 Guinea Bissau consiguió la independencia, y poco después lo hacía Cabo Verde, el Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC) tomó el gobierno en ambos países y durante un tiempo estuvo en discusión la oportunidad o no de la unificación de ambos en un único país. Esta propuesta quedó desechada en 1980 cuando tras el golpe de estado en Guinea-Bissau, los caboverdianos se renombaron el PAIGC, pasando a llamarse Partido Africano para la Independencia de Cabo Verde (PAICV).
Los fracasos económicos de los sucesivos gobiernos socialistas y la presión de la oposición política llevó al gobierno a acometer reformas políticas que acabarían en 1991 con las elecciones multipartidistas en las que el Movimiento para la Democracia (MPD) arrebataría el poder político al PAICV.
El nuevo gobierno comenzaría el desmantelamiento de la antigua economía de orientación socialista y su acercamiento a los países europeos. Sin embargo, los cambios en la orientación económica no ha salvado a Cabo Verde de continuar dependiendo de la ayuda exterior, especialmente proveniente de la Comunidad Europea. Su política exterior desde entonces se ha guiado por mantenerse como un país no-alineado lo que ha facilitado su participación como mediador en diferentes disputas internacionales.
En las siguientes elecciones legislativas y parlamentarias fueron elegidos un nuevo primer ministro y presidente, con un regreso a la izquierda. El Partido Africano de la Independencia (PAICV), que anteriormente había gobernado el país, vuelve a estar en el poder.
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