SOBRE CABO VERDE…
Cuenta la leyenda que cuando Dios acabó de crear el mundo, se sacudió las manos y de las migajas de tierra, que iban cayendo, surgieron las diez islas mágicas de este pequeño país. Viajar a Cabo Verde permite introducirse en la historia y la cultura de un pueblo que es una fusión entre Europa y África. El mestizaje es visible en todas partes.
El archipiélago de Cabo Verde está formado por dos grupos de islas e islotes: el de Sotavento, compuesto por las islas de Maio, Santiago - la más grande del archipiélago y donde se encuentra la capital - Fogo y Brava (más los islotes Grande, Luiz, Carneiro y Cima) y el de Barlovento, compuesto por las islas de Santo Antão - la segunda del archipiélago en extensión - Sao Vicente, Santa Luzia, Sao Nicolau, Boa Vista y Sal (con los islotes Raso y Branco). El país es montañoso y profundamente surcado por la erosión y la actividad volcánica. Situado en una zona semiárida, de hidrografía escasa, y con temperaturas elevadas, es un país fuertemente azotado por las sequías.
Los caboverdianos acostumbran a decir que en su tierra ingrata, sin agua y con pocos recursos económicos, la mayor riqueza son las personas. La morabeza (amabilidad y hospitalidad) es la cualidad que más cautiva de este pueblo, acostumbrado a compartir lo poco que tiene.
Cabo Verde es el país con temperaturas más bajas de todo el oeste de África. Del mes de agosto al mes de octubre la temperatura suele rondar los 20ºC de mínima a los 29ºC de máxima. Durante esa época del año suelen darse también algunas tormentas.
Su condición de archipiélago, el relieve tan accidentado de la isla y sus ventajas climáticas y paisajísticas, dotan a Cabo Verde de un gran potencial como destino turístico. El plan emprendido por el gobierno para el período 1997-2000 ya lo considera como una de las principales fuentes de inversiones exteriores,
A pesar de que el peso del turismo no es demasiado relevante (el 2% del PIB), su crecimiento en la primera mitad de los noventa fue aproximadamente de un 31%.
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