TURISMO SOSTENIBLE
La industria turística es uno de los mercados más importantes a nivel mundial, ya que supone un 12% del Producto Interior Bruto mundial y es considerada un eficiente motor del crecimiento, especialmente en zonas con escasa diversificación productiva.
El turismo puede resultar una interesante fuente de riqueza para los países y comunidades receptoras de turistas, pero también una fuente de degradación si sólo se persigue el beneficio económico a corto plazo. Los análisis de los expertos coinciden en que, con los márgenes de beneficio y el ritmo crecimiento actuales, el turismo únicamente se podrá mantener si cuidamos el contexto natural y social en el que se desarrolla, a la vez se que tiene en cuenta la satisfacción del cliente.
En los años 60, el turismo se presentaba como una oportunidad excepcional de desarrollo y se invitaba a los países a "abrir" sus fronteras a este sector económico en auge. Así, el turismo comenzó a verse como una forma rápida de ingresar beneficios y moneda extranjera. Es cierto que supone una importante fuente de ingresos para los países receptores, sin embargo, requiere considerables inversiones en infraestructuras y servicios, además de ventajas fiscales para las empresas inversoras (que suelen ser extranjeras, sobre todo multinacionales). Muchos analistas advierten sobre el peligro de una excesiva dependencia del sector turístico ya que, ante cualquier crisis se corre el riesgo no ingresar lo previsto.
También en los 60 aparecen nuevas aproximaciones al tema turístico desde perspectivas críticas y medioambientales. Pero no es hasta principios de la década de los noventa cuando se plantea la “sostenibilidad” en el turismo, definiéndola como un turismo que mantiene un equilibrio entre los intereses sociales, económicos y ecológicos. El turismo debe integrar las actividades económicas y recreativas con el objetivo de buscar la conservación de los valores naturales y culturales.
Según definición de la Organización Mundial de Turismo “el turismo sostenible atiende a las necesidades de los turistas actuales y de las regiones receptoras y al mismo tiempo protege y fomenta las oportunidades para el futuro. Se concibe como una vía hacia la gestión de todos los recursos de forma que puedan satisfacerse las necesidades económicas, sociales y estéticas, respetando al mismo tiempo la integridad cultural, los procesos ecológicos esenciales, la diversidad biológica y los sistemas que sostienen la vida”
En 1992 se celebró en Río de Janeiro la Conferencia Mundial sobre Desarrollo Sostenible auspiciada por Naciones Unidas. De este encuentro nació el compromiso denominado Agenda 21, documento que recoge las recomendaciones sobre como aprovechar de forma más justa los recursos del planeta y conservarlos de manera sostenible para las generaciones futuras. Siguiendo esta perspectiva, la OMT y el Consejo de la Tierra, elaboraron una Agenda 21 dirigida especialmente al sector del turismo, en la que se recogen los principios básicos posteriormente recogidos en la Cumbre de Johannesburgo Río+10, entre estos principios destacan:
- el turismo debe contribuir a la conservación, protección y recuperación de los ecosistemas de la tierra
- los viajes y el turismo deben basarse en modelos de consumo y de producción sostenibles
- el desarrollo turístico debe reconocer y apoyar la identidad, la cultura y los intereses de las poblaciones locales
Los impactos que la industria turística genera en los países receptores, se pueden clasificar en 3 categorías:
- Económicos: el turismo ha sido presentado siempre en el ámbito económico como un generador de desarrollo, capaz de crear empleo, modernizar infraestructura, e impulsar otras actividades productivas. Pero hay que tener en cuenta que el empleo que genera suele ser temporal y poco cualificado. La modernización de las infraestructuras no puede realizarse únicamente en base a unas prioridades turísticas, sino que ha de englobarse en una perspectiva de desarrollo endógeno del país y equilibrado con otras actividades productivas.
- Medioambientales: la llegada del turista tiende a cambiar el uso de los recursos naturales de los países receptores, y en muchos casos tiende a explotarlos. De esta manera el turismo de masas se ha mostrado especialmente violento, con la urbanización de zonas naturales, sobre utilización del uso del agua, cambios del paisaje para favorecer el ocio y múltiples actividades que no son respetuosas con el medio.
- Socioculturales: la influencia del turista puede ser negativa en cuanto cambia las estructuras de la sociedad anfitriona, generando o incrementando la diferenciación social, y es que los beneficios que se quedan en la zona de destino no suelen repartirse de manera equitativa entre toda la sociedad, siendo monopolizados por un sector minoritario
La tarea de la sostenibilidad en el turismo implica una corresponsabilidad entre los gobiernos, la población local, el sector privado y los turistas. Tomando en cuenta todos estos agentes económicos, el turista y el empresario, es evidente la falta de responsabilidad social y ambiental en sus decisiones y actitudes. El mercado turístico se caracteriza por estar fragmentado y disperso en pequeñas y medianas empresas, las cuales cuentan con limitados recursos económicos; de esta manera la responsabilidad última del turista se convierte en esencial para fomentar un turismo sostenible. Se trata de realizar un turismo pro-activo y con conciencia sobre el entorno en el que se actúa.
Las administraciones locales deben estar al tanto de las tendencias principales del turismo a nivel internacional con el objetivo de planificar un desarrollo turístico que logre la sostenibilidad del sector. El incremento del número de turistas que desean participar en actividades recreativas y culturales del país que visitan, así como el incremento del turismo especializado son claras tendencias que se pueden aprovechar para fomentar un turismo sostenible.
Resulta llamativo el hecho de que el 72% de los turistas provengan de los países ricos. Mientras los pueblos del Sur viajan por necesidad, para emigrar, para encontrar nuevas oportunidades de vida y de trabajo. Las vacaciones pueden ser momentos de encuentro entre personas y comunidades, de intercambio y toma de conciencia sobre la situación de los pueblos y países del sur y, por tanto, una buena forma de acercamiento a otras realidades y culturas diferentes. Además de promover procesos de desarrollo y crecimiento económico en aquellas comunidades, pueblos o regiones a las que se viaja.
El turismo sostenible busca, por tanto, ser motor del desarrollo económico y comunitario, tanto en el Norte como en el Sur del planeta, a la vez que instrumento de diálogo intercultural entre los pueblos. El turismo sostenible, al igual que la cooperación internacional, la educación al desarrollo, el comercio justo o el consumo responsable, nos ofrece un camino interesante en este sentido.
TURISMO SOSTENIBLE EN CABO VERDE
El turismo destaca en Cabo Verde como una de las actividades económicas de mayor dinamismo. Sin embargo, debería promoverse un turismo orientado y estructurado al futuro, que fomente el desarrollo humano de los sectores más vulnerables de la población. Se hace necesario para ello incrementar la oferta del turismo sostenible en Cabo Verde, salvaguardando el entorno natural y la herencia cultural, mientras se incrementa la justicia social y económica de los grupos más vulnerables, una estrategia que se engloba en la Estrategia del Turismo para la Reducción de la Pobreza del país.
Es un hecho que turismo en Cabo Verde es ya una de las actividades económicas con mayor dinamismo. En el año 2001 este sector fue el responsable de atraer al 70% de la inversión extranjera del país; ya en el año 2005, 232 millones de dólares eran inversiones en el sector turismo, representando el 93% del total de las inversiones. De esta manera la fuerte entrada de divisas en el país, redistribuidas de forma equitativa entre los diferentes sectores económicos y la población, podrían contribuir al desarrollo interno de las islas, generando empleos de forma directa y beneficios de forma indirecta como, por ejemplo, a través del desarrollo de las infraestructuras.
Siguiendo la perspectiva de la Organización Mundial del Turismo (OMT) “Turismo sostenible en pequeños estados insulares en Desarrollo”, el turismo en Cabo Verde puede considerarse como uno de los instrumentos más eficaces para mejorar su economía por su carácter multisectorial, ya que sirve de catalizador para el desarrollo de la agricultura, la pesca, la artesanía y otros servicios. Los retos a los que se enfrentan son esencialmente los relacionados con conservar la fragilidad de sus ecosistemas, ya que el cambio climático y las catástrofes naturales relacionadas con el clima obligan al país a estar preparado para cualquier eventualidad.
La diversidad climática y el ambiente privilegiado que ofrece Cabo Verde, en especial para practicar ecoturismo, basado en una modalidad de turismo sostenible de naturaleza controlado; que junto con el turismo cultural son el gran reclamo turístico de islas como la de Santo Antao.
Todos los gastos generados por el turismo constituyen inversiones en actividades que, gestionadas de manera sostenible, pueden promover el desarrollo local, redistribuyendo sus beneficios a otros sectores y dinamizando la economía del país.
ICID ha trabajado en Cabo Verde desde 2003 a través de una iniciativa de ICID/AMIPAUL para iniciar un proceso de desarrollo turístico sostenible en la Isla
de Santo Antão. La iniciativa fue financiada y apoyada por la Comunidad de Madrid.
Los resultados más destacados de dicha iniciativa fueron:
- La elaboración de una estrategia de desarrollo turístico sostenible para Santo Antão con la participación de todos los actores implicados públicos y privados;
- La elaboración de los productos turísticos vinculados al desarrollo turístico de Santo Antõo
- La elaboración de una propuesta que ha contado con la participación de todos los agentes públicos y privados de la Isla de Santo Antão, propuesta que ha propiciado la presentación del presente proyecto a la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) y que cuenta con el respaldo de las autoridades locales y nacionales de Cabo Verde.
La experiencia nos muestra, por tanto, que es posible ofrecer una alternativa turística en Cabo Verde más allá de la clásica de “sol y playa” que promueven hoy en día las grandes tour operadoras en diferentes islas. Pero para que este modelo de turismo sea un auténtico motor de desarrollo para el país y sus gentes, se hace imprescindible que sea mediante una estrategia concertada con los actores locales, que promueva su implicación directa en la elaboración de una oferta sostenible en términos socioculturales, ambientales y económicos, tal como hemos definido con anterioridad. Este es el objetivo de ICID y sus socios locales en este sentido.
|